Saltar al contenido
CERTIVALI – Certificados Técnicos en Valencia y Alicante

Plan Renhata, te cuento mi experiencia como técnico colaborador ¿cómo ha sido hasta ahora?

Llevo ya un tiempo acumulando experiencia como Técnico Colaborador del Plan Renhata por lo que he creído interesante compartir contigo mis impresiones personales acerca del proceso.

Pienso que esta información puede resultar muy útil tanto a otros técnicos interesados en el sistema como a las personas que se están pensando acogerse a nuevas convocatorias. a todo el que quiera saber algo más acerca de la implantación el primer año de este novedoso sistema de Ayudas a la reforma de viviendas que impulsó la Generalitat Valenciana denominado Plan Renhata.

*ATENCIÓN: Si has llegado aquí buscando información acerca de la nueva convocatoria de ayudas para el año 2020, te sugiero que visites mi sección de la web haciendo click en el siguiente enlace: nueva convocatoria 2020 de ayudas para reforma de baños y cocinas del Plan Renhata

También encontrarás más información en la web de la Conselleria de vivienda-informacion sobre ayudas y subvenciones o bien en la web oficial del Plan Renhata .

Tecnico colaborador Plan Renhata 2020
Letrero primera convocatoria Plan Renhata, allá por el año 2017

¿Qué es el Plan Renhata y Desde cuando existe?

La Generalitat Valenciana, a través de la Consellería d’Habitatge publicó de forma pionera en Marzo de 2017 un Plan de Ayudas Públicas para la reforma de viviendas existentes, que fué denominado de forma genérica PLAN RENHATA.

El Plan Renhata fué un novedoso sistema de ayudas a las reformas de viviendas enfocado a facilitar la renovación interior de las mismas y mejorar su calidad de vida y accesibilidad.

Las obras objeto de ayuda se centraron a la renovación de Baños y Cocinas por tratarse de las zonas que más se deterioran en las viviendas y, por tanto, que exigen una renovación periódica. Un alto gasto a sufragar por las familias que, en muchas ocasiones, ni siquiera se pueden permitir.

Las viviendas que se incluyeron en el Plan fueron las de residencia habitual con más de 20 años de antigüedad.

La cuantía que se subvención a lo largo de las diferentes convocatorias ha oscilado entre el 25-35% del presupuesto de la reforma, (varía en función de la puntuación obtenida), con un máximo presupuesto base subvencionable de 12.000€, incluyendo IVA y gastos de Técnicos, permisos de obras, etc.. (es decir, 4.200€ de ayuda como máximo).

¿Cómo han resultado las anteriores convocatorias?

La Consellería ha ido reservando partidas presupuestarias fijas para este fin año tras año, (en 2017 por ejemplo fué de 3.000.000 €) a repartir por orden de baremación por puntos entre todas las solicitudes de ayuda presentadas.

El primer año, la novedad supuso una gran demanda de ayuda y se superaron todas las previsiones. Por tal motivo no todos los solicitantes obtuvieron ese año finalmente la ayuda, lo que sin duda fué un importante inconveniente que muchos propietarios encontraron. Además en esa primera convocatoria no existía una ayuda complementaria para sufragar los gastos de técnico por lo que la inversión realizada supuso un gasto a fondo perdido.

Sin embargo, posteriores convocatorias, con incluso más presupuesto, han resultado todo un éxito ya que en 2018 y 2019 TODAS las solicitudes válidas pudieron obtener la ayuda, sin agotar el presupuesto. Una gran noticia para las familias.

Además, a partir de 2018 el sistema de asignación mejoró y se creó lo que llamaron Ayuda Complementaria, que era del 5% del presupuesto, destinada a compensar el gasto por contratar al Técnico Colaborador. Esta ayuda se la dieron a todos los solicitantes independientemente de que obtuvieran finalmente la ayuda de la reforma.

Como ayuda pública, la administración se preocupa de velar por las buenas prácticas en las reformas, por este motivo en todas las convocatorias se ha puesto como especial condición que todo debía realizarse conforme a la normativa técnica de habitabilidad vigente y cumpliendo con la legalidad, solicitando los permisos y licencias de obras pertinentes. Además todo gasto debió estar bien justificado aportando al final del proceso las correspondientes facturas y justificantes de pago por el banco (no se admitían pagos en efectivo).

La gran novedad: El Técnico Colaborador

En esto fueron novedosos porque es la primera vez que, para poder solicitar una subvención pública, el proceso se debía realizar de forma obligatoria bajo la supervisión de lo que se denominaron Técnicos Colaboradores (Arquitectos o Arq. Técnicos). y además la gestión sería exclusivamente de forma telemática.

La labor del Técnico a grandes rasgos, se compone de los siguientes servicios:

Comprobar las condiciones de la Vivienda:

El técnico debe verificar que las reformas realizadas se hacen siempre cumpliendo con las normativas vigentes en materia habitabilidad y diseño. Dado que uno de los documentos requeridos es un informe técnico firmado, si se detecta cualquier anomalía será necesario subsanarla antes de presentar las solicitudes.

Comprobar datos personales y documentación de la reforma:

El técnico debe revisar toda la documentación que se va a presentar y, en caso de detectar algún error, informar al solicitante para que todo esté correcto. Los documentos básicos requeridos son los siguientes:

  • Presupuestos iniciales de las diferentes obras o trabajos que se realicen
  • Licencias o permisos de obras obtenidos en el Ayuntamiento
  • Facturas con iva de todos los servicios de empresas intervinientes y materiales comprados.
  • Justificantes bancarios del pago de las anteriores facturas (nunca pagos en efectivo).

Una vez aprobada por parte del Técnico la documentación y realizada la inspección correspondiente de la vivienda es cuando se realiza la Solicitud de Ayudas por vía telemática. La presentación de la documentación y relación con la consellería solamente la puede realizar el técnico.

Pero ¿Cómo ha sido mi experiencia como técnico?

La verdad es que todo el proceso es algo confuso, es algo muy nuevo para todos (tanto para los solicitantes como para los técnicos) y no ha sido fácil tener que informar una y otra vez, año tras año, aclarando dudas a todos los que se han interesado por mis servicios.

Muchas personas (lógicamente) suelen ir perdidas y a mí me toca esa importante labor de información haciendo de interlocutor de la administración, papel para el que inicialmente no me había preparado pero que supe afrontar con profesionalidad lo que agradecieron muchos clientes.

Si eres técnico y te quieres embarcar en esta aventura debes saber que tienes que prepararte para INFORMAR que es algo que te va a ocupar bastante tiempo más allá de tu mera labor técnica.

Las visitas

El primer año fué todo muy difícil, por la novedad y, además, por la innecesaria complejidad en el procedimiento que, incluso, obligaba a realizar 2 solicitudes (una previa y otra al finalizar las reformas), debiendo duplicar también las visitas. Simplemente los técnicos pagamos el pato y nos tocó asumir más trabajo del que inicialmente pensábamos realizar.

Las pocas semanas en las que se abren los periodos de solicitud, suelen ser frenéticas, con interminables jornadas de visitas a viviendas, muchas de ellas humildes y con gente sencilla y necesitada, la verdad es que humanamente fué algo reconfortante porque estaba allí para ayudar a esas personas.

Luego comprobar todos los documentos, muchos mal realizados, hechos por gente no acostumbrada al papeleo y que supuso un gran esfuerzo de asesoramiento tanto a los interesados como a las propias empresas que les hacen las reformas.

En fín, muchas horas dedicadas por expediente. Si eres técnico que quieres entrar en esto, ten en cuenta no infravalorar tu trabajo porque luego vas a gastar muchas horas que tendrás que restar de tu actividad técnica habitual.

Muchos problemas por solucionar

Como he dicho antes me he encontrado, también, con algunas dificultades no esperadas. Muchas de las empresas y autónomos implicados en las reformas (no todos) no estaban muy acostumbradas a actuar de la forma tan “legalista” que imponía el procedimiento y me tocó hacer doctrina también con ellos, informando acerca de cómo debía realizarse los presupuestos, de que todo tenía que estar bien justificado, que se debía declarar el IVA en las facturas, que si los pagos en efectivo no valían, que si se debían cumplir las normas de habitabilidad,… en fin, una gran variedad de situaciones confusas y errores que me tocó corregir para llevar las cosas a su cauce.

No obstante, en la gran mayoría de los casos las cosas se hicieron finalmente bien aún a costa de mi tiempo que, en ocasiones, tuve que dedicar a corregir presupuestos. Un trabajo no remunerado pero que fué necesario para que los expedientes pudieran tramitarse con las suficientes garantías.

La espera

Cuando termina el plazo de presentación de solicitudes (allá por el mes de Mayo) suele venir una época más tranquila. Con el trabajo como gestor de ayudas ya realizado me limito a esperar a que la administración revise la ducumentación y nos informe de si está todo correcto.

Normalmente sobre el Verano es cuando se publican las listas provisionales de adjudicatarios de ayudas en las que se indican también los posibles defectos o reparos en la documentación presentada dando un plazo para subsanación.

En este momento vienen unos días de nuevo intensos en los que hay que emplearse a fondo subsanando reparos y obteniendo documentación complementaria.

Aquí vinieron las primeras desilusiones de muchos propietarios que vieron cómo sus esfuerzos finalmente no habían obtenido su recompensa.

El primer año (2017) fue muy doloroso, porque algunos clientes se quedaron fuera, personas necesitadas con las que llegué a empatizar consecuencia de las largas conversaciones telefónicas e intercambio de emails que habíamos mantenido. Pero estas eran las reglas. Ese primer año se “cayeron” de la lista aproximidamente el 25% de los expedientes que tramité (tampoco fueron tantos). Por suerte, esto no fué así en 2018 y 2019, aunque sí tuve que subsanar defectos, finalmente todos salieron beneficiados por la ayuda.

La fase final ¿cuándo llegará mi ayuda?

Teóricamente mi trabajo ya había terminado…¿o no? Aunque a mi me contratan para hacer los trámites y ya están realizados la cosa no para aquí, esto fué una sorpresa el primer año que presenté las ayudas.

El último trimestre del año siempre es una tensa y larga espera de los solicitantes porque la administración tiene que publicar las listas definitivas con las cuantías subvencionadas y se suelen hacer bastante de rogar. Como técnico toca lidiar en este periodo con las múltiples llamadas de clientes preocupados e impacientes preguntándome casi cada día si había novedades, si sabía cuando iban ingresar del dinero,…

Mi labor es, por tanto, estar pendiente y visitar diariamente las páginas oficiales de la GVA en espera de la ansiada lista definitiva que suele ser a final de año.

En ese momento, por fín, los propietarios ya saben que está adjudicada la subvención y el importe de la misma por lo que todos ellos quedan contentos y a la espera de la transferencia. Los pagos de las ayudas, por lo que me han ido contando los clientes, se produce normalmente en Enero del siguiente año.

Nueva convocatoria, nuevas experiencias

Y llegados aquí me embarco de nuevo en la aventura del Plan Renhata, correspondiente al 2020, que promete algunas modificaciones fruto de la experiencia del año pasado. Muchas personas están ya esperando su turno para solicitar las ayudas ¿serás tú uno de ellos?

Gracias por aguantar este rollo hasta el final, tenía que soltarlo todo para cerrar el ciclo. Ahora ya me quedo tranquilo. Espero que este post te haya sido útil.